miércoles, 13 de octubre de 2010
Sigo aprendiendo a volar...
Hola, gente…
Bueno, la temporada de vuelo se acaba poco a poco, los días son cada vez más cortos y los frentes atlánticos han empezado a hacer su aparición… los vuelos que quedan en este año ya no son tan térmicos, las restituciones ya no son tan potentes… Es hora de recapitular, al menos por mi parte.
Como habéis podido comprobar por las tres últimas entradas del blog, Esther y yo nos hemos movido en Agosto y Septiembre todo lo que el resto del año no habíamos podido hacer… y lo hemos aprovechado a fondo, desde luego.
Creo que cada uno en su fuero interno sabe cómo va progresando en nuestro deporte, y como cada uno es cada uno, nadie puede hablar en nombre de nadie, por eso yo hablaré en nombre mío nada más…
En mi caso, el año ha tardado en arrancar lo suyo, entre mal tiempo y viajes. Realmente, no he volado decentemente hasta la última parte de la temporada, en donde en Organyà me lo pasé como un enano, tal como os lo hemos comentado ya… vuelos despreocupados, de placer… vuelos para jugar con la vela y experimentar giros más activos gracias a la altura de seguridad… Desde luego, he aprendido mucho del temperamento de la vela, no cabe duda.
Luego, en Castejón de Sos, tuve un reencuentro con el pasado, ya que no volaba ahí desde hacía años… y desde luego, nunca había volado desde Liri, un “nuevo” despegue 200 metros más alto que Pedras Blancas, el vuelo que ya conocía.
He podido comprobar en mis carnes la diferencia de las velas de 92 con las de ahora… me pegué unos buenos paseos por el valle, paseos que antiguamente me estaban vetados. Ahí aprendí mucho de las condiciones térmicas suaves añadidas a un planeo de una vela actual.
Por último, en el Bierzo, probé un vuelo maravilloso desde un pico (La Guiana) cercano a Ponferrada, vuelo en el que me busqué alguna térmica y verifiqué la salvaje belleza de una cadena montañosa tan agreste y pura como aquella…
Como resumen, creo que me reafirmo en mi carácter tranquilo de vuelo, sin pretensiones, sin hazañas, sin viajes ni distancias, pero disfrutando como el que más, eso sí os lo aseguro…
Como nota simpática, os diré que el otro día me dio por pesarme con todo el equipo, y estoy en la bonita cifra de 98 kilitos de nada… si el rango de pesos de la vela es de 65 a 85 kilos, ahora entiendo por qué todo el mundo me pasa por arriba en las térmicas, y por qué a mí “se me acaban antes”… si es que el que no se consuela es por que no quiere… al final no voy a ser tan malo como yo creía, o al menos, tengo una excusa…
Como a veces las palabras se quedan cortas, me ha dado por editar un vídeo a modo de resumen “interno” de este verano. Vedlo con sonido, por supuesto…
http://www.vimeo.com/15783379
Solo me queda decir GRACIAS a todos y cada uno de los que me habéis acompañado en algún momento de estas escapadas, estad seguros de que también habéis puesto vuestro granito de arena para que todo haya sido perfecto, al menos para mí…
lunes, 13 de septiembre de 2010
El Bierzo y sus gentes...
(Javi preparándose en el despegue de La Guiana)
Tras mucho insistir Oskar al final no podíamos posponerlo más tiempo y buscamos un hueco para ir a visitarles y os aseguro que mereció la pena.
Como gentes del norte que son, nos encontramos con su sencilla y franca calidez.
La verdad es que la visita nos supo a poco, tanto por sus gentes como por sus zonas de vuelo y sus paisajes.
Os iré mostrando fotos que hablan por sí mismas.
Para abrir boca, Oskar nos llevó a la Quiana, (en algunos lugares aparece como La Guiana). Que son las primeras fotos que veis. Con un desnivel de unos 1040 metros. Nos dijo que era un poco técnico, para mi lo era mucho, suerte que lo hice en biplaza, ¡y qué biplaza! Diré que me pareció un vuelo balsámico, porque necesitaba experimentar turbulencias y térmicas, aunque fuesen leves, en manos de un experto para ir recobrando confianza, aunque me veo muy al tran, tran, por los pocos vuelos que he podido hacer desde septiembre del año pasado. Y qué más os puedo decir sin enrollarme mucho, pues para que os hagáis una idea Oskar pilota el biplaza como si fue
se un monoplaza, ¡impresionante!
Sino me recuerda un poco a Javier del Valle, porque al igual que él, no solo es de los primeros voladores que hubo, también porque Sino lo vuela TODO, (parapente, ala delta, paramotor y ultraligero). Verle volar me hizo acordarme del libro que me estoy leyendo, El Nombre del Viento, porque os aseguro que él sí que sabe su nombre. Apenas había donde quedarse y con su ala delta estuvo peleando con uñas y dientes, hasta estar una hora volando. Eran casi la siete de la tarde, así que no se cómo podía mantenerse tanto tiempo, pero está claro que el viento no tiene secretos para él.
Roberto amablemente nos hizo de Wind Dummy y nos comentó como estaban las condiciones, que nos fue de gran ayuda porque al principio de la tarde estaban las condiciones demasiado
guarra
s como para disfrutar del vuelo.
Roberto amablemente nos hizo de Wind Dummy y nos comentó como estaban las condiciones, que nos fue de gran ayuda porque al principio de la tarde estaban las condiciones demasiado
(Primera foto: Sino y Roberto) (Segunda foto: Javi volando en Gistredo).
(Izquierda: La toma de Gistredo).
Aunque nos olvidamos de hacer fotos, fuimos a otro despegue, San Cristóbal. Ahí quedamos con Pablo y Jose.
Curiosamente despegan y aterrizan en el mismo venturi. Sí, eso he dicho. Por lo visto tiene unas condiciones inmejorables para vuelo de ladera y se pone todas las tardes, menos la tarde que fuimos. Pero bueno no nos pareció un día perdido conocer otro lugar.
Ahí Pablo nos estuvo contando los pequeños intríngulis del vuelo, porque por lo visto es un sitio fácil para volar. También nos insistió para que nos apuntáramos a su siguiente quedada para el mes de octubre que finaliza con una queimada.
Estos del norte qué bien se lo montan. Así que si os apetece volar en el Bierzo en octubre esta gente os da la bienvenida con los brazos abiertos, porque no saben hacerlo de otra forma.
Oce decías que había pocas velas de Sol, pues Pablo vuela una Synergy1 y está encantado.
En estos parajes velas uno de escuela, como que no se ven, por eso os he dicho que son los señores del viento.
Tienen un buen club montado y para que os hagáis una idea de cómo son, ofrecen alojamiento gratuito. Quizás en otoño e invierno no sea muy cálido para quedarse, pero en primavera y verano sí que se puede utilizar.
Si queréis saber más de ellos, esta es su página:
http://www.parapentebierzo.com/principal/principal.htm
Curiosamente despegan y aterrizan en el mismo venturi. Sí, eso he dicho. Por lo visto tiene unas condiciones inmejorables para vuelo de ladera y se pone todas las tardes, menos la tarde que fuimos. Pero bueno no nos pareció un día perdido conocer otro lugar.
Ahí Pablo nos estuvo contando los pequeños intríngulis del vuelo, porque por lo visto es un sitio fácil para volar. También nos insistió para que nos apuntáramos a su siguiente quedada para el mes de octubre que finaliza con una queimada.
Estos del norte qué bien se lo montan. Así que si os apetece volar en el Bierzo en octubre esta gente os da la bienvenida con los brazos abiertos, porque no saben hacerlo de otra forma.
Oce decías que había pocas velas de Sol, pues Pablo vuela una Synergy1 y está encantado.
En estos parajes velas uno de escuela, como que no se ven, por eso os he dicho que son los señores del viento.
Tienen un buen club montado y para que os hagáis una idea de cómo son, ofrecen alojamiento gratuito. Quizás en otoño e invierno no sea muy cálido para quedarse, pero en primavera y verano sí que se puede utilizar.
Si queréis saber más de ellos, esta es su página:
http://www.parapentebierzo.com/principal/principal.htm
domingo, 5 de septiembre de 2010
Castejón de Sos
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Como comentó Javi en Facebook, no volaba ahí desde el siglo pasado.
A pesar de seguir con mi lastre, ese que continúo arrastrando, nada tengo que ver con la persona que despegó de Pedras Blancas con una Genair.
Por aquel entonces temerosa de no encontrar la toma y perderme por el camino, tuve que seguir al Wind Dummy elegido para que me hiciese de guía.
La verdad es que ha llovido mucho, muchísimo desde entonces. Y aunque volando no estoy donde me gustaría estar, lo cierto es que por fin he disfrutado de unos tranquilos vuelos mañaneros que me venía pidiendo el cuerpo desde hace ya un par de meses.
Y qué mejor lugar que Castejón de Sos, donde puedes ir disfrutando de un paisaje espectacular que invita a la introspección.
Por muy cursi que suene la frase, (no por ello deja de expresar un sentimiento), hay lugares y vuelos que te hacen sentir en comunión con la naturaleza y Castejón es uno de ellos.
Creo que los que habéis volado ahí sabéis exactamente lo que quiero decir.
La verdad es que Javi y yo somos un buen equipo y nuestra Mojo3 (Ilde) estuvo al servicio de los dos, cumpliendo con nuestras necesidades de vuelo. Conmigo fue un fiel guardián y con Javi un perfecto compañero de diversión.
Oce disfrutó probando la Synergy 4 de Sol, tanto que creo que pasará a formar parte de nuestro equipaje en la próxima salida. Aunque yo sigo pensando que sin semejante piloto la Synergy no sería lo que ha sido en este viaje. Rápida, suave, segura, o es que Oce hace que parezca así...
Pepín también triunfó con su primer giro de térmica sobre Pedras Blancas. Hizo algo muy sabio, observar, aprender y llevarlo a la práctica. Y le salió redondo.
Escribo un tanto a ralentí porque hemos vuelto hoy y estoy agotada de tantas emociones, pero lo cierto es que nos lo hemos pasado como enanos, no solo por los vuelos, sino por las risas que hemos podido echar hasta acabar con agujetas. La camaradería ha sido tan espectacular como los vuelos.
Esta foto es de Pepín.
Aquí va una de Oce.

Esta es cortesía de Javi.

En esta salgo yo.

Y ya finalizo con nuestra foto de familia donde también coincidimos con Sandruka.
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Como comentó Javi en Facebook, no volaba ahí desde el siglo pasado.
A pesar de seguir con mi lastre, ese que continúo arrastrando, nada tengo que ver con la persona que despegó de Pedras Blancas con una Genair.
Por aquel entonces temerosa de no encontrar la toma y perderme por el camino, tuve que seguir al Wind Dummy elegido para que me hiciese de guía.
La verdad es que ha llovido mucho, muchísimo desde entonces. Y aunque volando no estoy donde me gustaría estar, lo cierto es que por fin he disfrutado de unos tranquilos vuelos mañaneros que me venía pidiendo el cuerpo desde hace ya un par de meses.
Y qué mejor lugar que Castejón de Sos, donde puedes ir disfrutando de un paisaje espectacular que invita a la introspección.
Por muy cursi que suene la frase, (no por ello deja de expresar un sentimiento), hay lugares y vuelos que te hacen sentir en comunión con la naturaleza y Castejón es uno de ellos.
Creo que los que habéis volado ahí sabéis exactamente lo que quiero decir.
La verdad es que Javi y yo somos un buen equipo y nuestra Mojo3 (Ilde) estuvo al servicio de los dos, cumpliendo con nuestras necesidades de vuelo. Conmigo fue un fiel guardián y con Javi un perfecto compañero de diversión.
Oce disfrutó probando la Synergy 4 de Sol, tanto que creo que pasará a formar parte de nuestro equipaje en la próxima salida. Aunque yo sigo pensando que sin semejante piloto la Synergy no sería lo que ha sido en este viaje. Rápida, suave, segura, o es que Oce hace que parezca así...
Pepín también triunfó con su primer giro de térmica sobre Pedras Blancas. Hizo algo muy sabio, observar, aprender y llevarlo a la práctica. Y le salió redondo.
Escribo un tanto a ralentí porque hemos vuelto hoy y estoy agotada de tantas emociones, pero lo cierto es que nos lo hemos pasado como enanos, no solo por los vuelos, sino por las risas que hemos podido echar hasta acabar con agujetas. La camaradería ha sido tan espectacular como los vuelos.
Esta foto es de Pepín.
Aquí va una de Oce.
Esta es cortesía de Javi.
En esta salgo yo.
Y ya finalizo con nuestra foto de familia donde también coincidimos con Sandruka.
martes, 10 de agosto de 2010
La Montaña Mágica
No es ningún eslogan, ni engañifa publicitaria, porque es verdad que tiene magia.
Aunque hemos oído hablar de ella y por mucho que nos cuenten, hasta que no lo vives en primera persona cuesta creerlo.
Yo llegué a pensar que volar bajo su magia le pasaría a otros voladores y no a mí, pero no fue así, porque tiene magia para todos.
El despegue está por debajo de la media montaña y despegas con un viento muy flojo que no indica otra cosa sino correr como un poseíd@ y vuelo gallino para abajo, si no te estampas antes, porque no hay mucho sitio como para andar arrepintiéndote.
(La verdad es que viendo la montaña, no parece que el vuelo vaya a ser algo tan espectacular).
Pero en cuanto la vela recibe la influencia de la ladera subes cual cohete.
Incluso por la mañana, cuando no se ha puesto la ladera en todo su esplendor, el gallino no lo es tanto, la montaña te deja darle unas pasaditas a modo de saludo.
Si llego a ir hace un año, creo que habría sabido disfrutar más de ella, pero supongo que todavía, muy a mi pesar, es cuestión de darle tiempo al tiempo.
Bueno, como os iba contando, doy fe que es cierto lo que dicen de ella. Desde que me planteé querer aterrizar hasta que lo conseguí tardé media hora. Daba igual que me alejase de la ladera, el valle también tiraba.
Al final tuve que ponerme a girar zonas en sombra que iban cubriendo el campo a la caída de la tarde, porque no había forma de bajar.
Tanto si hacías giros de 360º como si metías orejas, el canto del vario era continuo.
Debo admitir, aunque nunca pensé que esto me pasaría, que sentí verdadera alegría cuando el vario por fin se calló, ¡qué paz!
Javi y yo tenemos muchas ganas de volver con todos vosotros, a ver si el próximo año pudiera ser, y sino pudiera ser, tenéis que buscar un hueco en vuestras vacaciones para visitarla. No os defraudará.
Organyà es un pueblo que ha sabido publicitar el tema del vuelo y el camino al despegue está asfaltado, así que con un coche sin tracción se sube perfectamente.
Os pongo a continuación algunas fotos.

Aunque hemos oído hablar de ella y por mucho que nos cuenten, hasta que no lo vives en primera persona cuesta creerlo.
Yo llegué a pensar que volar bajo su magia le pasaría a otros voladores y no a mí, pero no fue así, porque tiene magia para todos.
El despegue está por debajo de la media montaña y despegas con un viento muy flojo que no indica otra cosa sino correr como un poseíd@ y vuelo gallino para abajo, si no te estampas antes, porque no hay mucho sitio como para andar arrepintiéndote.
(La verdad es que viendo la montaña, no parece que el vuelo vaya a ser algo tan espectacular).
Pero en cuanto la vela recibe la influencia de la ladera subes cual cohete.
Incluso por la mañana, cuando no se ha puesto la ladera en todo su esplendor, el gallino no lo es tanto, la montaña te deja darle unas pasaditas a modo de saludo.
Si llego a ir hace un año, creo que habría sabido disfrutar más de ella, pero supongo que todavía, muy a mi pesar, es cuestión de darle tiempo al tiempo.
Bueno, como os iba contando, doy fe que es cierto lo que dicen de ella. Desde que me planteé querer aterrizar hasta que lo conseguí tardé media hora. Daba igual que me alejase de la ladera, el valle también tiraba.
Al final tuve que ponerme a girar zonas en sombra que iban cubriendo el campo a la caída de la tarde, porque no había forma de bajar.
Tanto si hacías giros de 360º como si metías orejas, el canto del vario era continuo.
Debo admitir, aunque nunca pensé que esto me pasaría, que sentí verdadera alegría cuando el vario por fin se calló, ¡qué paz!
Javi y yo tenemos muchas ganas de volver con todos vosotros, a ver si el próximo año pudiera ser, y sino pudiera ser, tenéis que buscar un hueco en vuestras vacaciones para visitarla. No os defraudará.
Organyà es un pueblo que ha sabido publicitar el tema del vuelo y el camino al despegue está asfaltado, así que con un coche sin tracción se sube perfectamente.
Os pongo a continuación algunas fotos.
En la siguiente foto hecha en el despegue se puede ver la toma, está al lado del caminito blanco a la derecha, aunque como podeis ver, hay muchos campos para elegir.
Y esta es la ladera, no aparenta guardar todo ese potencial.
Como broche final, la foto de familia, con la ladera como fondo.
Un fuerte abrazo a todos.
domingo, 25 de julio de 2010
Arcones... Otra vez será
El día prometía, pero lo cierto es que el refranero mostró ser cierto. Y eso de, a quien madruga dios le ayuda, se cumplió.
Chiqui, Javi y yo llegamos tempranito, ya que yo sigo con mi necesidad de vuelos tempranos y tranquilos, esperaba un vuelo de bajada porque el valle debía encontrarse todavía fresco y desperezándose, pero al final no estaba tan fresco como preveíamos. Bueno, mejor dicho, ya estaba lleno de contrastes que no me esperaba a esa hora de la mañana y desde luego que no me supuso un vuelo tranquilo.
Entre eso y que yo todavía no estoy para ciertas sensaciones,... pues no se me hizo agradable.
Pero bueno supongo que cuanto antes pase por ello mejor, o eso es de lo que intento convencerme.
Como curiosidad, Chiqui y yo salimos juntos a volar y los dos hacíamos nuestro vuelo cincuenta y tres, ¡y a ambos nos hizo poca gracia! :-)))
Un poco más tarde salieron Rubén y JuanMa y se hicieron los dueños de la ladera.

Los menos madrugadores, Pepa, Laura y Jose, se nos unieron una hora más tarde y entre saludar y subir, la cosa ya estaba un poco más fuerte para salir cuando llegamos al despegue donde se encontraba Carmen. Pero por lo menos pudieron disfrutar un poco del ambiente de compe que había en el despegue y conocer el lugar.
Para muestra del feliz grupo, una foto .
Y compartimos los momentos previos a la salida con Iván, nuestro actual piloto de compe.
Que se encuentra en su primer año, el más importante. Donde todo es ver y aprender y será lo que establezca la futura base de un gran piloto de compe.
Y que al igual que le pasó a Oce el año pasado, (segunda curiosidad del día), Iván también es un poco alérgico a los cacharritos electrónicos. Aquí si debo decir lo de: dios los cría y ellos se juntan.
Pero bueno, todo es parte del aprendizaje, ¿no?
¡Suerte Iván!


El día se pudo aprovechar de otra forma, porque nuestro feliz grupo de arriba pudo hacer buena cuenta de un sabroso cordero al mediodía, así que no poder volar la resti de Arcones, no fue tan triste después de todo.
Chiqui, Javi y yo llegamos tempranito, ya que yo sigo con mi necesidad de vuelos tempranos y tranquilos, esperaba un vuelo de bajada porque el valle debía encontrarse todavía fresco y desperezándose, pero al final no estaba tan fresco como preveíamos. Bueno, mejor dicho, ya estaba lleno de contrastes que no me esperaba a esa hora de la mañana y desde luego que no me supuso un vuelo tranquilo.
Entre eso y que yo todavía no estoy para ciertas sensaciones,... pues no se me hizo agradable.
Pero bueno supongo que cuanto antes pase por ello mejor, o eso es de lo que intento convencerme.
Como curiosidad, Chiqui y yo salimos juntos a volar y los dos hacíamos nuestro vuelo cincuenta y tres, ¡y a ambos nos hizo poca gracia! :-)))
Un poco más tarde salieron Rubén y JuanMa y se hicieron los dueños de la ladera.
Los menos madrugadores, Pepa, Laura y Jose, se nos unieron una hora más tarde y entre saludar y subir, la cosa ya estaba un poco más fuerte para salir cuando llegamos al despegue donde se encontraba Carmen. Pero por lo menos pudieron disfrutar un poco del ambiente de compe que había en el despegue y conocer el lugar.
Para muestra del feliz grupo, una foto .
Y compartimos los momentos previos a la salida con Iván, nuestro actual piloto de compe.
Y que al igual que le pasó a Oce el año pasado, (segunda curiosidad del día), Iván también es un poco alérgico a los cacharritos electrónicos. Aquí si debo decir lo de: dios los cría y ellos se juntan.
Pero bueno, todo es parte del aprendizaje, ¿no?
¡Suerte Iván!
El día se pudo aprovechar de otra forma, porque nuestro feliz grupo de arriba pudo hacer buena cuenta de un sabroso cordero al mediodía, así que no poder volar la resti de Arcones, no fue tan triste después de todo.
lunes, 12 de julio de 2010
"Sonrisas" y "Lagrimas" en Piedrahita

Hola Pilot@s
Aunque el titulo es un poco exagerado, no se me ocurría otro que pudiese expresar lo ocurrido en Piedrahita este finde. y ademas no me parecería justo contar solo lo bueno del vuelo.
El caso es que esta semana se celebra un preparatorio del Mundial del año que viene en Piedrahita y no me lo quise perder.
Nos presentamos allí el sábado a las 11h, ya se respiraba ambiente de vuelo, se veían pilotos con sus mochilas de un lado para otro, Carmen y yo nos instalamos en una casa rural y nos fuimos directos al despegue, ya había gente arriba, pero pronto empezó a llegar mas, estaban los conocidos de la zona y y otros tantos de todas las nacionalidades como era de esperar.
El pre-mundial empezaba el domingo, pero la gente quería volar.
Yo me prepare pronto, como de costumbre para evitar agobios, se escuchaban comentarios de que iba a ser un día duro pero con buenas condiciones para volar, yo estaba nervioso, la pilotos que había tienen mucho nivel y y claro, no quería liarla.
Cuando empezaron a salir yo me enganche a la silla y hice mi pequeña revisión prevuelo, la banda derecha no parecía estar bien, y decidí soltarla, graso error, entraban rachas fuertes y una de ellas me quito la banda de las manos, empezó a rodar y a liarse, Carmen sujetaba el otro plano, mientras yo trataba de desliar la banda suelta, un piloto se ofreció a ayudarme sin dudarlo y me desenredo los cordinos. Justo antes de inflar, Carmen me dijo que revisara la otra banda, pero yo la había revisado anteriormente y estaba bien y como no la solté no se podía haber enredado., ella insistió, pero le dije que estaba bien., así que infle y como estaba un poco fuerte me di la vuelta rápido y eche cuerpo, estaba en la parte alta del despegue y según avanzaba la vela no hacía mas que alabear, algo no iba bien, antes de sentarme mire las bandas y solté un ¡NO ME JODAS!, la banda derecha estaba volteada, no girada, sino volteada, como si la pasases entre los cordinos, sinceramente creo que mantuve la sangre fría y pensé en las opciones, lo primero que hice fue poner la mano en el asa del paracaídas unos segundos, era casi imposible utilizar el freno desde el mando porque estaba muy duro y rozaba con todos los cordinos y los podía cortar, así que lo cogí por la parte de arriba, el plano derecho solo quería adelantarse y no podía dejar de frenar ese lado, encima el día no era precisamente tranquilo, de hecho una térmica de +6,5 me complico mas el tema, cuando note que podia controlar la situación, busque un aterrizaje mas o menos seguro, la primera opción fue un campo a la izquierda bastante amplio, pero no pude llegar, así que opte por uno en el que dos pilotos habían aterrizado. tenia mucha inclinación, y estaba casi debajo de mi, y yo quería evitar tener que hacer tráfico de aproximación, pero no me quedaba otra, volví a tantear el asa del paraca y empece a hacer ochos lo mas amplios posible, bajaba unos metros y la brisa que subía por la ladera me volvía a elevar, cuando conseguí tener el suelo cerca, a menos de un metro frene con toda mi alma y toque suelo en un campo verde y mullido, resoplé, habían sido 8 min. de descenso, mire los cordinos coloque la banda y Carmen apareció, le conté la historia mientras subíamos al despegue y yo pensaba que no me podía perder ese día de vuelo.
Ya en la habitación Carmen me confeso que ella había visto unos cordinos que le parecía que estaban mal y los intento colocar de buena fe, por eso insistió para que yo mirase esa banda, no se si ese fue el motivo del percance, así que simplemente corrí un tupido velo.
Volví a despegar, ¡Ahora si!, y mientras que antes no podía bajar, ahora no podía subir, nada, unas pompas pequeñas que no acertaba a girar, empecé el descenso, mi cabeza no estaba en su sitio, los nervios, el estrés y el mal comienzo me hicieron mella, ya sin opciones encare a lo que yo creía el aterrizaje, descendencias de -4 me ponían ahora en apuros, una linea de media tensión pasaba a unos 25 m de mis pies, yo mire el aterrizaje, pero no llegaba, pensé en los cables y no vi otra opción que seguir recto, el aterrizaje fue suave, justo entre las lindes de dos campos, pero la vela cayo hacia atrás encima de un árbol, yo estaba a un lado la vela en otro y los cordinos por encima, no me lo podía creer, y como con el paso de los años creo que mi pronto va menguando, solo me pude resignar y empezar a quitar el parapente de ese lío, unas 2h, lo hice con mucho cuidado y no paso nada, ningún roto que yo haya podido ver.
El dia no solo fue malo para mi, se produjeron varios accidentes y el helicóptero tuvo que intervenir para sacar a un piloto con una pierna rota en un sitio inaccesible para una evacuación a pie.
Los de siempre triunfaron, haciendo en algún caso mas de 200 km. Yo me conforme con una resti de ultima hora.
El domingo si estuvo mejor, y aunque a los que no competíamos no nos dejaron salir hasta las 4h, conseguí darme un buen vuelo y batir mi propio record de altura con 3609 m, una maravilla.
Y como ya he dicho alguna vez, con la mochila de experiencias un poco mas llena.
Quizá lo de la banda no fuese tan peligroso, pero era una situación desconocida y no sabia como podía reaccionar el parapente, así que igual estoy exagerando.
Bueno pues nada mas, espero que os halláis entretenido un ratillo.
Un saludo y buenos vuelos
domingo, 4 de julio de 2010
Un domingo cualquiera
Hola pilot@s
No se como empezar, así que voy al grano.
Este domingo me he levantado sobre las 9:00 h, y era un domingo cualquiera que no teníamos planes, estábamos viendo un rato la tele y Carmen me pregunto si no se podía volar en ningún sitio, yo ya había mirado y no lo dude, le dije que en Arcones no pintaba mal, nos lo tomamos con calma y salimos sobre mas o menos a las 11:00h, a las 12:30h estábamos en el despegue.
Había poca gente y la manga no acababa de orientarse, teníamos que esperar.
A la 13:00h despego un piloto con una Magus, pero no había nada y se hundió, los demás nos sentamos, la manga no daba señales de vida y a las 15:30 me resigne a darme un gallino, había que esperar una racha buena y no eran muy habituales, se cruzaba, se ponía de atrás se quedaba muerta etc. Cuando me estaba equipando un piloto estaba en el aire, hacía un momento que estaba rascando intentando subir, y de pronto subía por encima del despegue.
Una vez en el aire, era evidente que la ladera no rendía nada, así que en linea recta hacia el aterrizaje, pero a pocos metros del relieve el vario empezó a sonar, yo claro, empece a girar y a subir, cuando tenia unos pocos de metros sobre el despegue me acerque un poco a la cresta y la empece a recorrer, pero perdiendo metros, había cúmulos por casi toda la cuerda, pero estaban un poco atrás y no tenia suficiente altura para meterme ahí con seguridad, así que espere a tener mas altura, llegue casi a lo que le llaman la Muela, y cuando volvía me crucé con una Factor que iba alta.
Otra ascendencia mas que me puse a girar me permitió ponerme debajo de una nube, bastante negra por cierto, empece a subir rápido, la Factor giraba la misma térmica pero estaba ya bastante alto, yo empece girando al lado contrario, y cuando me acerque cambie el giro para no liarla, con un +7,5 llegue a la base de la nube, 2970 m, cuando el vapor de agua me envolvía miré arriba, la Factor que estaba a unos 15 m por encima desaparecía en la nube, para mi era altura suficiente y barrene para salir, me aleje de la nube y busque al otro piloto, y hay estaba, haciendo una transición a toda leche entre las nubes, lástima no llevar la cámara de fotos a mano.
Yo me di por satisfecho y encare al aterrizaje, me costo bajar, metí orejas y barrene otra vez, toque suelo sin problema y muy contento por el "gallino" que me acababa de dar.
Solo hay una foto que me saco Carmen mientras preparaba el equipo.
Y como no se colgar el track del vuelo, os dejo una foto que le saque al vario, queda cutre pero ....
La velocidad que marca es bastante alta, pero barrenando me costaba mantener la cabeza en su sitio jejeje así que supongo que será de eso.
Un saludo a tod@s
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